Canon o Nikon. Un Debate Más Allá de las Marcas.

 

El arte fotográfico, como cualquier otra forma de expresión artística, necesita un medio, entendido como condición de posibilidad, para determinar su obra. Este medio -medio de producción o herramienta- es para el fotógrafo su cámara; una caja negra llena de posibilidades y limitaciones que siempre acaba imponiendo su soberanía al autor.

 

Esta soberanía -limitante- ejerce una forma de poder frente al cual aquel no tiene más remedio que rebelarse, estableciéndose así una pugna que siempre ha de ganar el artista.

 

En la relación del hombre con el instrumento es éste el que impone sus condiciones, sus posibilidades, obligando al operador a su sometimiento; el artista, ante esta situación, echará mano de sus recursos y , frente a este desafío, su victoria trazará la altura de sus capacidades y cualidades creativas.

 

Además, incluso en la elección del aparato fotográfico, éste también muestra su poder frente al artista, señalando indirectamente su seguridad y resolución frente al reto creacionista; cuando la adquisición de un sofisticado equipo seguramente indicaría probables limitaciones e inseguridades en su desarrollo artístico.

 

Es pues esta dicotomía hombre-máquina, en cuanto necesidad, la que describe todo un universo de dudas y temores, subjetividades y emociones, que el operador-comprador tiene que resolver, de forma autónoma, cuando adquiere su cámara.

 

En un mercado desnaturalizado donde la competencia y la publicidad establecen los parámetros en los cuales el sujeto-comprador debe moverse, y cuando la elección se establece entre elementos con cualidades y calidades similares -contrastadas con decenas de pruebas y controles- preguntas como la formulada carecen de sentido.

 

Estamos frente a una pregunta que pretende ser cerrada, en la que se nos invita a escoger una u otra opción, pero que en realidad, y el que pregunta lo sabe, se nos conmina a desvelar una opinión que no podemos más que basar en un relativismo  subjetivo, dado que no existen condiciones objetivas que justifiquen una u otra elección.

 

Se nos está pidiendo una respuesta a una supuesta pregunta evaluativa, es decir aquella pregunta que pide que determinemos el valor, la valía o la calidad de algo, pero que, en nuestro caso, esa evaluación ya ha sido hecha repetida y previamente y entonces la pregunta, en realidad, es una pregunta de preferencia, pregunta que tiene contestaciones diferentes para cada preferencia humana, una categoría donde impera el gusto subjetivo. En las preguntas de opinión no se puede hacer un juicio razonado, es la opción subjetiva el factor determinante.

 

La elección, en tanto que subjetivación, responderá a criterios dispares: moda, pulsión, proximidad, emulación, etc., todos ellos sin la posibilidad de resistencia a un análisis objetivo que permita responder a la pregunta con alguna consistencia.

Enjoy!

 

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